Existe una etapa delicada en todo camino interior: aquella en la que aprendemos conceptos espirituales, hablamos de conciencia, energía, despertar, amor, luz y evolución, pero todavía podemos utilizar todo ese conocimiento para proteger las mismas estructuras internas que necesitamos transformar.
EL EGO NO DESAPARECE PORQUE COMENCEMOS UN CAMINO ESPIRITUAL. TAMBIÉN PUEDE APRENDER EL LENGUAJE DE LA ESPIRITUALIDAD.
Por eso, uno de los trabajos más profundos no consiste solamente en observar nuestras sombras evidentes, sino también aquellas que se esconden detrás de nuestras virtudes, conocimientos y prácticas.
El ego no necesariamente es un enemigo.
Es parte de nuestra estructura psicológica y de nuestra identidad.
El problema aparece cuando actúa inconscientemente y se apropia incluso de nuestro camino espiritual para obtener reconocimiento, seguridad, superioridad o control.
Estas son siete formas en las que el ego puede disfrazarse de espiritualidad.
1. LA SUPERIORIDAD ESPIRITUAL
Es una de las máscaras más sutiles.
Comenzamos a aprender, meditar, sanar, estudiar o desarrollar nuevas perspectivas y, sin darnos cuenta, empezamos a dividir a las personas entre quienes “han despertado” y quienes “siguen dormidos”.
Entonces aparecen pensamientos como:
“Yo ya comprendí lo que ellos todavía no comprenden.”
“Esa persona vibra muy bajo.”
“Yo estoy en otro nivel de conciencia.”
CUANDO EL DESPERTAR NOS HACE SENTIR SUPERIORES, EL EGO PUEDE HABER CONVERTIDO LA CONCIENCIA EN UNA NUEVA JERARQUÍA.
Una comprensión profunda debería ampliar nuestra capacidad de mirar al otro con humildad, no convertirlo en alguien inferior.
Cada persona atraviesa procesos distintos, en momentos distintos.
La verdadera conciencia no necesita proclamarse superior.
LA HUMILDAD ESPIRITUAL NO DICE “YO SÉ MÁS QUE TÚ”; DICE “TODAVÍA TENGO MUCHO QUE OBSERVAR EN MÍ”.
2. LA NECESIDAD DE TENER LA VERDAD
Otra máscara aparece cuando convertimos nuestras creencias espirituales en verdades absolutas.
Podemos estudiar una tradición, una filosofía, una enseñanza o determinado sistema, y comenzar a pensar que hemos encontrado la explicación definitiva de la existencia.
Entonces dejamos de escuchar.
Ya no dialogamos: corregimos.
Ya no compartimos: imponemos.
Ya no investigamos: defendemos.
EL EGO AMA LAS CERTEZAS QUE LE PERMITEN SENTIR QUE TIENE EL CONTROL.
La madurez espiritual admite misterio.
Podemos tener convicciones profundas sin necesitar convertirlas en verdades obligatorias para todos.
UNA CONCIENCIA ABIERTA PUEDE SOSTENER SUS CREENCIAS SIN NECESITAR DESTRUIR LAS CREENCIAS DEL OTRO.
3. UTILIZAR LA ESPIRITUALIDAD PARA EVITAR EL DOLOR
Podemos repetir:
“Todo sucede por algo.”
“Hay que vibrar alto.”
“Solo piensa positivo.”
“Eso ya pasó, suéltalo.”
Pero algunas heridas no desaparecen simplemente porque utilicemos palabras espirituales.
Hay duelos que necesitan ser atravesados.
Hay emociones que necesitan ser reconocidas.
Hay experiencias que necesitan ser procesadas.
Hay límites que necesitan ser establecidos.
LA LUZ NO SANA NEGANDO LA OSCURIDAD; LA LUZ NOS PERMITE VER AQUELLO QUE ANTES NO PODÍAMOS MIRAR.
La espiritualidad puede acompañarnos mientras atravesamos el dolor, pero no debería convertirse en una estrategia para anestesiarnos frente a él.
NO TODO LO QUE LLAMAMOS “SOLTAR” ES DESAPEGO. A VECES ES EVITACIÓN.
Sanar no significa dejar de sentir.
Significa desarrollar una relación más consciente con aquello que sentimos.
4. CONFUNDIR INTUICIÓN CON DESEO, MIEDO O PROYECCIÓN
“Mi intuición me dice…”
Puede ser una frase poderosa, pero requiere discernimiento.
No todo pensamiento intenso es intuición.
No toda sensación es una señal.
No todo deseo es un mensaje espiritual.
No todo miedo es una advertencia.
Nuestra historia emocional, expectativas, heridas y necesidades también influyen en nuestra percepción.
EL DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL COMIENZA CUANDO SOMOS CAPACES DE PREGUNTARNOS: “¿ESTO NACE DE MI CLARIDAD O DE MI NECESIDAD DE QUE ALGO SEA COMO YO QUIERO?”
La intuición auténtica no necesita convertirse en excusa para ignorar la realidad.
La conciencia aprende a escuchar el mundo interior sin abandonar la capacidad de observar los hechos.
LA INTUICIÓN NECESITA SILENCIO; EL EGO NECESITA CONFIRMACIÓN.
5. CONVERTIR LA MISIÓN ESPIRITUAL EN NECESIDAD DE RECONOCIMIENTO
Servir, enseñar, acompañar, escribir, compartir conocimiento o ayudar a otras personas puede tener un enorme valor.
Pero incluso allí puede aparecer el ego.
Puede surgir la necesidad de ser reconocido como maestro, guía, sanador, elegido, especial o indispensable.
Y entonces el servicio comienza lentamente a girar alrededor de nuestra identidad.
CUANDO NECESITAMOS QUE LOS DEMÁS RECONOZCAN NUESTRA LUZ, CONVIENE PREGUNTARNOS QUÉ PARTE DE NOSOTROS TODAVÍA NECESITA SER VALIDADA.
Esto no significa que recibir reconocimiento sea incorrecto.
La pregunta es otra:
¿Necesito ese reconocimiento para saber quién soy?
EL SERVICIO CONSCIENTE NO NECESITA HACERNOS MÁS GRANDES; NECESITA HACERNOS MÁS RESPONSABLES.
6. UTILIZAR EL “DESAPEGO” PARA NO COMPROMETERNOS
El desapego puede ser profundamente liberador cuando significa dejar de controlar aquello que no podemos controlar.
Pero también puede convertirse en una máscara.
Podemos llamar desapego a nuestra dificultad para comprometernos.
Podemos llamar libertad a nuestra incapacidad de permanecer.
Podemos llamar paz a nuestra evitación del conflicto.
Podemos llamar cierre a una conversación que nunca quisimos enfrentar.
EL VERDADERO DESAPEGO NO ES INDIFERENCIA.
Podemos amar profundamente sin poseer.
Podemos comprometernos sin controlar.
Podemos cuidar sin apropiarnos.
Podemos permanecer presentes sin perder nuestra identidad.
DESAPEGARSE NO SIGNIFICA DEJAR DE SENTIR; SIGNIFICA DEJAR DE NECESITAR CONTROLARLO TODO.
7. CREER QUE YA NO TENEMOS EGO
Esta quizá sea una de las máscaras más profundas.
Después de años de trabajo interior podemos comenzar a pensar:
“Ya trascendí eso.”
“Mi ego ya no me controla.”
“Yo ya no reacciono desde la herida.”
Pero precisamente allí puede aparecer una nueva identificación: EL EGO DE HABER TRASCENDIDO EL EGO.
*** ***
La conciencia profunda no necesita declarar que ha llegado.
Continúa observándose.
Continúa aprendiendo.
Continúa reconociendo sus contradicciones.
Continúa rectificando cuando es necesario.
QUIEN REALMENTE SE OBSERVA SABE QUE EL TRABAJO INTERIOR NO TERMINA EN UNA IDENTIDAD DE “SER DESPIERTO”.
El camino continúa.
Porque siempre pueden aparecer nuevas capas de miedo, apego, necesidad de reconocimiento, control o autoengaño.
LA ESPIRITUALIDAD NO DEBERÍA CONSTRUIR UNA IDENTIDAD MÁS PERFECTA; DEBERÍA AYUDARNOS A OBSERVAR CON MAYOR HONESTIDAD LA IDENTIDAD QUE HEMOS CONSTRUIDO.
Por eso no necesitamos luchar contra el ego.
Necesitamos observarlo.
Cuando aparezca la necesidad de tener razón: observar.
Cuando aparezca la superioridad: observar.
Cuando busquemos aprobación: observar.
Cuando queramos escapar de una emoción: observar.
Cuando utilicemos conceptos espirituales para justificar nuestras reacciones: observar.
LO QUE PODEMOS OBSERVAR CON CONCIENCIA YA NO NECESITA GOBERNARNOS DE LA MISMA MANERA.
El despertar no consiste en convertirnos en seres incapaces de equivocarse.
Consiste en reconocer con mayor rapidez cuándo estamos actuando desde nuestras heridas, defensas y automatismos.
NO ES MÁS ESPIRITUAL QUIEN HABLA MÁS DE LUZ, SINO QUIEN SE ATREVE A MIRAR CON HONESTIDAD AQUELLO QUE TODAVÍA NECESITA TRANSFORMAR.
Porque quizá la prueba más profunda no sea cuánto sabemos sobre conciencia.
La verdadera pregunta podría ser:
¿QUÉ HACEMOS CON ESA CONCIENCIA CUANDO LA VIDA TOCA NUESTRO ORGULLO, NUESTRO MIEDO, NUESTROS APEGOS Y NUESTRAS HERIDAS?
Allí comienza la integración.
Cuando la espiritualidad deja de ser únicamente discurso y comienza a reflejarse en cómo escuchamos, cómo amamos, cómo ponemos límites, cómo reconocemos nuestros errores, cómo tratamos a quienes piensan diferente y cómo respondemos cuando nadie está mirando.
EL EGO PUEDE APRENDER A HABLAR DE LUZ. EL TRABAJO INTERIOR COMIENZA CUANDO PERMITIMOS QUE ESA LUZ TAMBIÉN ILUMINE AL EGO.
** MANTRAS SOLARES ***
-YO SOY LA LUZ CONSCIENTE QUE RECONOCE MIS SOMBRAS SIN NEGARLAS Y LAS TRANSFORMA EN SABIDURÍA.
-YO PERMITO QUE MI CONCIENCIA SOLAR DISUELVA LA NECESIDAD DE DEMOSTRAR, CONTROLAR Y TENER SIEMPRE LA RAZÓN.
-YO SOY PRESENCIA, HUMILDAD Y DISCERNIMIENTO; CAMINO HACIA MI VERDAD CON EL CORAZÓN ABIERTO Y LA CONCIENCIA DESPIERTA.
El Camino del Alma
Yolanda Rodriguez Coach de Luz