TU DIVINIDAD INTERIOR.
Saludos, saludos, soy el Señor Buda. También se me conoce como la conciencia de Buda, la esencia de la iluminación.
Soy una fuente, soy un colectivo, y aun así, me presento ante ustedes hoy como uno; como uno con el Creador, como uno con todo.
La unidad del Creador y la unidad dentro de tu ser es una de las realizaciones más importantes en tu evolución espiritual. Si te dedicas a reconocer, comprender y experimentar la unidad que tienes contigo mismo —con el Creador, con todo lo que es—, accederás a tu propia iluminación interior.
Es a través de la alineación con la unidad, la dedicación y el enfoque en la unidad que desbloquearás la divinidad dentro de tu ser, porque todo está en un ritmo de unidad.
Hoy deseo hablar de tu realidad interior.
A través de esta esencia de unidad, existe esta realidad interior; una divinidad en ti. Cuando accedes a la unidad, cuando meditas o entras en un momento de quietud, te permites escuchar, observar y reconocer que hay una magia en ti; una divinidad, una esencia, una unidad… como quieras llamarla… y es divina. Es activa y crea.
Todo lo que deseas existe en tu ser y puedes experimentarlo en él. Todo lo que anhelas, todo lo que sueñas, está en tu ser, y mucho más.
La realidad del Creador, su esencia, tu relación divina y sagrada con él, lo es todo, y puedes acceder a ella desde tu ser.
Esto nos lleva a plantearnos una pregunta.
Si hay divinidad en ti y divinidad en mí, y si hay divinidad en cada persona y ser sobre la tierra, ¿por qué la realidad terrenal no es un espacio divino? ¿Por qué no estamos experimentando el cielo en la Tierra?
Sabemos que, como seres humanos en la Tierra, nos manifestamos desde nuestro interior. Hay muchos aspectos que pueden obstaculizar la manifestación de la divinidad. Pueden ser tus pensamientos y creencias subconscientes. Pueden ser los juicios que te haces a ti mismo y a los demás. Pueden ser tus miedos. Pueden ser tus heridas emocionales. Pueden ser las limitaciones que te impones a ti mismo, a los demás e incluso a la realidad en la que existes. Esto puede obstaculizar tu experiencia de tu divinidad interior.
Sin embargo, se necesita algo más: conexión. No necesitamos comprender la divinidad interior, la realidad interior. Ni siquiera necesitamos comprender lo que emana: sus cualidades, colores, esencia, vibración. Solo se necesita una conexión y comprender que la conexión se está creando y experimentando.
Siempre tienes una conexión con tu divinidad interior, con esa realidad de esencia divina dentro de tu ser. La conexión siempre está ahí. Es una consciencia de esta conexión, y puede ser simplemente un conocimiento necesario.
Un conocimiento es diferente de una afirmación positiva. A menudo, con una afirmación positiva intentas convencerte a ti mismo. Con un conocimiento, puede que no lo entiendas, puede que ni siquiera puedas expresarlo con palabras, y aun así, te mantienes enfocado en él.
A medida que más personas conectan consigo mismas, con la divinidad interior, notarán que esta realidad divina se manifiesta en su realidad física. Quizás lo veas en algunas personas que conozcas. La realidad que experimentan, la que crean: la esencia, las vibraciones y frecuencias que emanan de su ser, se sentirán divinas.
Cuanto más te conectes y mantengas un enfoque de conexión con esta realidad divina, y la inhales en tu cuerpo/ser/realidad, más notarás su manifestación. Le estás dando permiso porque tienes voluntad divina.
Es importante que aceptes, que des permiso para que aspectos más elevados o puros de ti mismo se manifiesten. Con la conexión, te das permiso para experimentar una realidad divina desde tu ser, en tu realidad física.
Cuando experimentas algo que parece no estar alineado con la realidad divina, o que está fuera de lugar respecto de la realidad divina dentro de ti, esa es tu oportunidad de volver a sembrar las semillas, de recordar tu conexión con tu realidad/esencia divina interior y canalizarla; sacarla a través de tu ser y expresarla a aquello que parece no estar alineado.
Puede haber desajustes en tu realidad, e incluso en tu ser. Se trata simplemente de resembrar esa intención, resembrar esa divinidad. Quizás simplemente se olvidó, o simplemente se desequilibró. Al alinearte con tu divinidad interior, todo se alinea con ella.
Cuanto más practiques el reconocer que algo necesita ser sembrado nuevamente –una reconexión con tu realidad divina interior–, entonces descubrirás que todo fluye con mayor facilidad, propósito, verdad y magia.
No sabemos qué hay realmente en tu realidad interior, por lo que es una maravillosa oportunidad de sorprenderse, de sorprenderse gratamente mientras se manifiesta en tu realidad con belleza/gracia/amor/conexión/verdad.
Espero que esto te sirva y te apoye.
Yo soy el Señor Buda y te doy las gracias
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