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viernes, 27 de marzo de 2026

EL EGO, EL MAESTRO DEL ENGAÑO.


Perder el ego es distanciarse de lo que antes creías ser. Puede parecer que pierdes tu identidad, pero perder una identidad falsa no es perder nada en absoluto. ¿Qué tan difícil puede ser perder aquello que no te pertenece? 


El ego es como un pasaporte falsificado. Solo tú lo tomas como si fuera real. La fotografía de tu pasaporte tampoco eres tú, pues una foto auténtica estaría llena de luz.


Aquello que te tomas personalmente es ego, ya sea elogios o rechazos. Tu grandeza jamás podrá sentirse pequeña. Ni podrá sentirse más grande de lo que es en realidad.


Aquello que te engrandece es el amor.  Y eso es precisamente lo que hace el amor, pues expande con maestría los límites inexistentes. El amor sabe que no se ajusta a las normas.


El amor expande el corazón en todas direcciones. El amor trasciende el corazón humano y expande el universo. El amor estalla y es un nuevo estallido de amor. El amor se extiende, y eso es lo que ha estado haciendo. El amor nunca se detuvo. Nunca hubo un momento, en ningún lugar ni en ningún tiempo, en que el amor no existiera. El amor no depende de nada para ser lo que es.


Pero el ego depende de todo para su pseudoexistencia.


Busca otra identidad. Busca una que te convenga más. Busca una que sea auténtica.


Cuidado con la publicidad engañosa, sobre todo la que se hace sobre ti mismo. No te dejes convencer tan fácilmente de que el ego te engrandece. El ego es un truco de magia que te distrae de la verdad. El ego no es deseable. Pagas un precio muy alto por tu ego.


El ego te da una sensación de grandeza que palidece ante tu verdadera grandeza.  Eres como ese niño que cree que una moneda de cinco centavos vale más que una de diez. El ego te engaña una y otra vez. 


El ego es el traficante que te hace volver por más. Sabe que nunca te satisfará, pero ¿qué le importa a un estafador mientras siga haciéndolo? El ego te ha convencido de que lo necesitas para que te diga quién eres, cuando en realidad te grita lo que no eres. El ego es escurridizo.


El ego es un zorro. Te engaña, y cada vez te da un impulso extra. ¿Qué es un impulso comparado con el sol?


No creas que me meto contigo cuando me meto con el ego. 


No defiendas al ego. El ego no tiene nada que ver contigo, excepto si le crees. La palabra del ego no significa nada. El ego es un charlatán que se dedica al engaño. El ego no puede burlarse de ti porque tu verdadera esencia está más allá del ego, pero sí te engaña cuando caes en su trampa.


El ego hace grandes promesas. El ego vive de las promesas que hace.  Te atrapa y te sientes atado. 


Te sientes culpable por abandonar el ego. La culpa es una de sus artimañas. El ego te hace tambalear. Mientras el ego dirige tu atención a la superficie de la vida, astutamente te aleja de la Verdad.


El ego, este maestro del engaño, solo puede ofrecerte disfraces, pero te hace anhelar esos disfraces. Lo que el ego hace de ti se vuelve incluso más importante que lo que eres.


No exaltes más al ego. Exalta el amor en su lugar.

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