AUTOCONTROL
Hay una profunda libertad que comienza en el momento en que dejas de intentar controlar lo que nunca te perteneció.
Gran parte del sufrimiento humano no solo se origina por lo que sucede, sino también por la resistencia de la mente a lo que sucede. La personalidad anhela certeza. Anhela garantías, resultados predecibles y la seguridad de que la vida se desarrollará según su guion preferido. Sin embargo, la vida nunca fue diseñada para obedecer el cronograma del ego.
La verdadera rendición no es pasividad. No es darse por vencido, volverse impotente ni abandonar tus deseos. La rendición es la sabiduría de reconocer el límite entre lo que te pertenece y lo que pertenece al flujo superior de la vida.
Puedes controlar tus decisiones.
Puedes controlar tu enfoque.
Puedes controlar el significado que le das a una experiencia.
Puedes controlar si respondes con miedo o si regresas al amor.
Pero no puedes controlar cada resultado, cada persona, cada retraso, cada giro inesperado ni cada capítulo que la vida decide revelar.
La paz llega cuando dejas de luchar con las partes de la historia que no te corresponden escribir.
Permite que la historia se desarrolle como debe ser.
Cuando vives de esta manera, tu estado interior se vuelve menos dependiente de las circunstancias externas. Tu paz ya no depende de las circunstancias, sino que comienza a surgir de tu interior. Te arraigas en una confianza más profunda que te permite afrontar conscientemente todo lo que se presente, un momento a la vez.
Esto eleva gradualmente tu frecuencia base. En lugar de caer repetidamente en la resistencia, la preocupación y el control, comienzas a estabilizarte en la aceptación, la presencia y la confianza. A medida que tu estado interior cambia, tu experiencia de la vida cambia con él. Percibes sincronicidades que antes el miedo te impedía ver. La guía se vuelve más fácil de reconocer. La intuición se aclara. La vida comienza a sentirse menos como una batalla y más como una conversación.
Aquí es donde comienza la magia. No porque hayas obtenido el control del universo, sino porque has dejado de luchar contra su movimiento.
Controla lo controlable.
Entrégate al resto: descubre la paz extraordinaria que llega cuando finalmente permites que la vida te lleve.
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