Recibido por Beatriz Ramírez
Abril 27 de 2026
No hay separación entre unos y otros, sólo hay caminos en distinto momento.
El que duerme no está perdido, está soñando con el miedo, con el dolor, con la historia que aprendió. Camina repitiendo, reaccionando, buscando afuera lo que no ha podido ver dentro, y aunque parezca desconectado, su alma también sabe.
El que despierta no es el que lo sabe todo, es el que empezó a mirar, el que se atrevió a sentir lo que evitaba y romper sus propias ilusiones, a dejar de culpar, y empezar a comprender
El dormido juzga, se defiende, se protege porque teme. El despierto también teme pero ya no huye, se queda, observa y transforma.
No miren al que duerme con superioridad, porque tú también estuviste ahí. Y no mires al que despierta como alguien lejano, porque ese también está en proceso.
Cada alma tiene su ritmo, su momento exacto para abrir los ojos. A veces el dolor despierta, a veces el amor, a veces la vida misma empuja hasta que no queda otra opción.
No vinieron a despertar a nadie a la fuerza, vinieron a sostener su propia conciencia, porque el verdadero despertar no hace ruido, no impone, no se cree más.
Yo soy él yo soy.
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