TU UNIDAD CON EL CREADOR ES EL OBJETIVO DE ESTE TIEMPO.
Amados hijos,
Que las bendiciones del Amor traigan paz a sus cuerpos, mentes y corazones.
¡Quédate quieto, amado!
Es hora de dar rienda suelta a los deseos de vuestra alma, y esto requiere que os sumerjáis en el más profundo silencio.
Una tarea difícil, ya que el ser humano guía su vida en función de los estímulos externos que le revelan los cinco sentidos físicos, expresión máxima de su ego.
La vida, en este tiempo, toma un nuevo giro, y para vivir armoniosamente en vuestro planeta es necesario buscar la nueva realidad que está lista para revelarse a todos vosotros.
La nueva realidad, amados, no puede ser reconocida por vuestros sentidos físicos, sino más bien por vuestros sentidos espirituales.
Buscad, pues, esta nueva perspectiva, mirando la vida con los ojos de vuestra alma, para que vuestra visión supere con creces este mundo de los sentidos en el que habéis estado inmersos durante tanto tiempo, y podáis seguir adelante, reconociendo la inexistencia de límites, dándoos cuenta con alivio de que sí podéis ejercitar el poder crístico, un poder que os lleva a superar todos los desafíos para recuperar vuestra identidad con el Creador.
El objetivo es la unidad con el Creador.
Tu unidad con el Creador es el objetivo en este tiempo.
Aquel que os creó os necesita a todos unidos y cohesionados, conscientes de quiénes sois, para que se abran nuevas puertas que os conduzcan a nuevas realidades donde todo adquiera una transparencia que ya no permita la mentira, ya no permita el disimulo, ya no permita la ilusión que os sumió durante tanto tiempo en el caos, caos que no hizo más que alimentar la separación, la separación de los pueblos, de las naciones, de los credos, de las religiones.
El mundo avanza hacia la unificación de todo esto, pues poco a poco va saliendo a la luz el origen único de todo, llevándoos a comprender que hay un solo pueblo, los Hijos de la Luz, y un solo Dios, el Padre Creador, y que los Hijos de la Luz necesitan reconocerse iguales para que juntos, unidos y cohesionados, puedan volver a ser recibidos por el mismo Padre.
Aquel que os creó anhela el retorno de todo, pues fuisteis vosotros quienes elegisteis el mundo de la ilusión para seguir el ejemplo del Padre, y como el Padre compartir todo con todos, seguros de que el espíritu de compartir manifestado tiene el poder de traer a todos todo lo que cada uno necesita para ser feliz.
El Padre quiere que seas feliz, amado, y es hora de dar los pasos para demostrarle al Padre que sí fuiste capaz de aprender la lección, no importa cuántos errores y aciertos fueron necesarios para cumplir tu propósito, no importa cuán duras fueron las lecciones.
¡Éste es el tiempo de la Redención, recuérdalo!
Es hora de que completes tu aprendizaje, es hora de que entiendas cómo y por qué el mundo, y todos ustedes, han permitido la manifestación del egoísmo, la mentira, el dolor y el sufrimiento.
Este es el momento en que el amor sólo puede ser manifestado por aquellos que desean cumplir su propósito.
El amor es tu pasaporte al nuevo mundo.
Sin reaprender a ser amor, sin reconocer el lenguaje del amor, sin expresar esa fuerza que es la esencia del Padre Creador, seguiréis experimentando un mundo de caos, y en él permaneceréis inmersos en la inseguridad de los pasos a dar y de lo que creer.
Nada fuera de vosotros puede mostraros el camino a la Redención.
El camino está dentro de ti.
Cada uno de ustedes necesita adentrarse en lo más profundo de su ser para recuperar la voz de su corazón y comprender que todo está dentro de ustedes, en su esencia divina, que anhela emerger y guiar sus elecciones, disipando así su ceguera, esa ceguera que siempre lleva a la duda, a la inseguridad y al miedo a las consecuencias de sus elecciones, manteniéndolos en un estado de continuo malestar por la falta de certeza sobre el camino a seguir.
Amados, busquen dentro de ustedes las respuestas a sus preguntas, busquen diligentemente, sin olvidar nunca que el Padre Creador está allí para disolver todas sus dudas, pero que depende de cada uno de ustedes reclamar la herramienta que les abre el acceso a Él, y este acceso sólo se hace visible a través de la manifestación de la frecuencia del amor.
Amados, que sus oraciones alimenten su fe y determinación para redescubrir el camino de la luz, para que puedan abrir ese camino a todos aquellos que aún están perdidos en el mundo de la ilusión.
Amados, me despido de vosotros ahora, colmándoos de mis bendiciones y envolviéndoos en mi manto de protección, porque yo soy María, vuestra Madre.