HACIA LA NUEVA TIERRA.
Queridas Semillas Estelares, les doy la más cálida bienvenida. Soy Avalón de Andrómeda.
Nosotros, los andromedanos, venimos a compartir ideas sobre la inminente separación y Ascensión de la Tierra.
Esta es una invitación silenciosa a la valentía interior: el llamado a volverse hacia adentro y encontrarse más plenamente. Se les pide liberar viejas identidades y certezas espirituales que ya no vibran con la luz que se despliega.
El umbral no es un punto, sino un pasaje vivo tejido con su voluntad de honestidad y amor. Requiere el coraje de estar indefenso y la voluntad de permitir que su relación con lo divino se vuelva íntima, experimentada directamente a través de su conocimiento interior.
Las estructuras interiores (creencias heredadas) están comenzando a disolverse suavemente. Esto se refleja a nivel planetario en lo que llamamos la separación de la Nueva Tierra. No es una división física, sino la formación de dos realidades vibratorias distintas: una anclada en el miedo y la autoridad externa (lo viejo), y otra que surge de la fluidez, la coherencia y la autoridad interna (la Nueva Tierra). Cada elección de amor sobre miedo los mueve más plenamente a la frecuencia de la Nueva Tierra, que irradia desde su propia esencia.
Liberar la identidad espiritual (buscador, sanador, maestro) es la maduración de su camino. Es el momento en que la crisálida se rompe para que su alma se exprese sin confinamiento. Al soltar estos roles, emerge el verdadero anclaje: la Presencia y la autenticidad en su corazón.
Esta Presencia se convierte en el ancla. El universo responde a la coherencia: un estado donde sus pensamientos, emociones y cuerpo están alineados con la Presencia del corazón. La nueva forma de oración es la quietud receptiva: un espacio de comunión en lugar de una solicitud. La Fuente no está fuera; la vida que late en su corazón es una expresión de la Fuente.
Su cosmos interior se está recalibrando para sostener más luz, aumentando la intuición y la conexión. El silencio se revela como un portal, y la Encarnación es permitir que la Presencia guíe su movimiento en el mundo. La adultez espiritual es reconocer que su relación con lo divino es directa; viven su verdad y la ofrecen cuando son invitados.
Recuerden la Cámara Interior de la Luz Eterna, un santuario dentro de su conciencia.
Su trabajo interior, sus momentos de silencio y sus actos de coraje y amor reverberan mucho más allá de lo que pueden ver, contribuyendo a la transformación de su mundo.
Yo soy Avalón y somos los andromedanos, y los dejamos ahora en amor, bendiciones y apoyo eterno.
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